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lunes, 1 de enero de 2018

Una noche épica en José Ignacio

Gabriel Brener y María Cher en Bajo el Alma, José Ignacio.

Por única vez, después de 12 años CHER reabrió las puertas del mítico restaurante Bajo el Alma con una comida y fiesta acompañada por los vinos y espumantes de Alta Gama de Bodega Norton.

La esquina de la plaza de José Ignacio brilló: el inolvidable Bajo el alma reabrió para CHER con una comida que derivó en fiesta para 200 amigos. El evento marcó el inicio de la temporada de verano 2018 en Punta del Este, en el cual además se presentaron el nuevo vino de Alta Gama, Lote Negro, y los espumantes Premium Cosecha Especial de Bodega Norton.

Por iniciativa de María Cher, los dueños de Casa Martín Pittaluga y Paula Martini fueron los anfitriones de lujo de esta noche impactante que nadie va a olvidar. El clásico menú de tapas de mar estuvo a cargo del chef original del restaurant, Gastón Yelicich, que volvió a seducir como supo hacerlo durante los veranos que todos añoran acompañado por los vinos y espumantes de la línea de alta gama de Bodega Norton.

Celebridades, líderes de opinión y referentes de la moda y arte dijeron presente. Entre ellos, cabe destacar a Agustin Alberdi y Silvina Grosso, Giorgio y Georgina Alliata, Manuel Antelo e Ines Peralta Ramos, Pablo Bourdeu, Hernan De Amorroutu, Nacho y Delfina Figueras, Pato y Carolina Fuks, Gastón Gaudio, Natalia Lobo, Pablo Roemmers, Isabel Firmin Didot, Eduardo Costantini, Pancho Cabrera, Alan Faena, Pampita, Maria Cher y Gabriel Brener, Sol Acuña, Sylvita, Pereyra Iraola, Martín Pittaluga, Alicia Fernandez, Cecilia Sartorius y Freddy Green, Patricia Torres, Victoria Born, Matias Carbone, Sofia Malamute, Cinthia Kern, Sebastián Faena, Diego Finkelstein y Soledad Ainesa, Pocho Lavezzi y Yanina Screpante, Pablo Sanchez Elía, Sofia Pefaure, Puli de María y Chule Bernardo, Fran Stoessel, Ricardo Caffaron y Andrea Martínez Wally Diamante, Facundo Garayalde y Eugenia Rebolini

Hasta las 3 am la música a cargo de Cata Spinetta animó a los invitados a bailar bajo las estrellas. Minutos después, las luces se apagaron dejando para siempre el recuerdo de una auténtica celebración que trajo de vuelta -aunque sea por una única noche- a uno de los espacios gastronómicos que marcaron la historia de José Ignacio.

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